CUIDADOS DE LA PIEL

La piel es el órgano más extenso del cuerpo humano, y se renueva constantemente. Se compone de tres capas denominadas epidermis, dermis e hipodermis, importantes cada una de ellas para el desarrollo de las funciones de la piel. También hay que tener presentes los anejos de la piel, que son las uñas, el cabello y las glándulas sebáceas y sudoríparas los cuales contribuyen en sus funciones principales.

La piel se encarga de la protección del organismo frente a factores externos como bacterias, sustancias químicas y la temperatura. También contribuye a mantener el equilibrio de líquidos y a regular la temperatura corporal.

 

Este órgano tiene su propio mecanismo de hidratación para mantenerse flexible y resistente a posibles adversidades. Para evitar problemas de la piel como la irritación, la sensación de tirantez, la sequedad o la descamación es necesario aportar una hidratación extra capaz de suplir las necesidades de la piel.

 

 

 

Manos secas y agrietadas

 

Hay muchas causas que pueden producir sequedad de manos, pero la gran mayoría de casos acostumbran a ser el resultado de la pérdida de humedad por motivos como la exposición a determinadas sustancias irritantes o alérgicas, el lavado frecuente, condiciones meteorológicas adversas, entre otros.

Las manos secas pueden desencadenar enrojecimiento, descamación, picor o prurito e incluso agrietamiento. La mejor manera de prevenir estos síntomas es utilizar agentes humectantes específicos y seguir un tratamiento adecuado para este tipo de piel seca.

Uñas quebradizas

 

Las uñas son una protección natural y una gran ayuda para los dedos en sus funciones sensitivas, jugando también un importante papel estético. Son estructuras vivas que crecen continuamente. Están formadas principalmente por queratina, agua y lípidos, lo que les confiere una alta permeabilidad (son 1000 veces más permeables al agua que la piel), por eso se deshidratan y debilitan con mucha más facilidad.

Por su disposición, están sujetas a múltiples agresiones externas, que pueden llegar a alterar su estructura y su aspecto, además de perjudicar su integridad. Factores ambientales, químicos y mecánicos van alterando poco a poco su estructura, debilitándolas y deshidratándolas.

El cuidado diario mediante productos específicos destinados a su protección, hidratación y regeneración nos ayudará a potenciar su vitalidad y belleza natural.

Piel corporal seca

 

La piel recubre la totalidad del cuerpo humano, constituyendo así la superficie corporal. Su parte más externa está formada por el llamado estrato córneo (células epiteliales muertas llenas de queratina) y una emulsión de agua, sustancias grasas y restos celulares que la recubren por completo, el llamado manto hidrolipídico. Este manto es la barrera química, sobrepuesta a la barrera física del estrato córneo, que actúa impermeabilizando y protegiendo la piel.

 

El manto hidrolipídico

Podemos considerar al manto hidrolipídico como el cosmético natural de la piel con propiedades emolientes e hidratantes. Tanto factores externos (contacto continuo con detergentes, disolventes o sustancias irritantes, el sol, etc.) como internos (la genética, el envejecimiento, enfermedades, etc.) conllevan a su deterioro originando una piel seca o xerosis cutánea.

 

La piel seca tiene gran trascendencia en dermatología. Acostumbra a ser una piel fina y frágil, que se irrita y se inflama con facilidad (dermatitis, eccemas, etc...). Presenta un aspecto tirante, deslustrado y cuarteado y a nivel superficial se aprecia un cierto grado de descamación y presencia de arrugas. Es especialmente frecuente en niños menores de 10 años y en adultos mayores de 60. Su origen reside fundamentalmente en un déficit de factores hidratantes naturales (FHN) como la urea, los ácidos grasos, el sodio, aminoácidos, etc...), que se encuentran habitualmente en el manto hidrolipídico.

Rostro (labios, nariz, párpados)

 

La piel del rostro es especialmente sensible a la agresión de factores externos, como el frío, la radiación solar, el viento, el uso continuado de la calefacción y del aire acondicionado o determinados trastornos dermatológicos.

La piel, que funciona como una capa protectora de nuestro cuerpo frente al exterior, presenta un espesor que varía según el área corporal y facial, siendo en ésta última menor que en el resto de piel del cuerpo.

 

El enrojecimiento, la sequedad intensa, el picor y la descamación son alteraciones que pueden manifestarse en la piel del rostro, y que requieren una solución adecuada que pasa, en primera instancia, por el mantenimiento de un correcto estado de hidratación, mediante productos de una particularmente buena tolerabilidad.

 

Labios: pueden sufrir una intensa sequedad y agrietamiento como consecuencia de la acción de determinados factores desencadenantes. En estos casos conviene restablecer el grado de hidratación adecuado, para así recuperar el aspecto y la función normales de los labios.

 

Nariz: factores ambientales, factores personales como la predisposición a tener la piel sensible, el uso muy frecuente de pañuelos de tela o celulosa durante procesos catarrales o alérgicos y el uso de ciertos medicamentos, son algunos de los posibles desencadenantes de la sequedad de la zona perinasal. Esta sequedad se manifiesta con la irritación de la zona que incluso puede llegar a agrietarse.

 

Párpados: la piel de los párpados es la más fina y delicada, y existen múltiples situaciones en las que puede verse afectada por una intensa descamación, sequedad, picor y enrojecimiento. Se deben restablecer las condiciones normales de hidratación de la zona afectada, reducir la sensación de picor, favorecer las condiciones óptimas de reparación de la piel alterada y eliminar el exceso de descamación con preparados de muy alta tolerabilidad.

Pies secos y agrietados

 

Los pies suponen una zona del cuerpo especialmente vulnerable a factores que pueden deteriorar la barrera epidérmica: roces, calor, sudoración excesiva, mala circulación, etc. Este deterioro favorece la aparición de una piel seca, descamativa, fina, brillante y fisurada.

 

Un adecuado cuidado de los pies es de gran relevancia, ya que constituyen una parte muy importante de nuestro organismo su estado repercute en nuestra salud y bienestar general. Un mal estado de esta zona del cuerpo puede desencadenar síntomas molestos, como el dolor al caminar, la hinchazón, el mal olor o un exceso de sequedad.

 

Realizar una correcta hidratación es especialmente importante para evitar fisuras, úlceras o sofreinfecciones debidas a la alteración en la barrera epidérmica por sequedad, grietas o el roce con el calzado.